Jorge Pereira. Concejal chileno en Suecia y su premiada experiencia con inmigrantes y refugiados.

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Jorge Pereira Moya, llegó exiliado a Suecia en 1975. Tras 34 años de trabajo en programas de salud mental y atención directa a inmigrantes y refugiados recibe dos importantes distinciones que reconocen su aporte en materias de derechos, integración, exclusión y lucha contra el racismo. Impulsó la primera organización comunitaria dedicada a brindarles una digna acogida y se especializó en terapias para exiliados de los regímenes militares de América Latina y desplazados  a raíz de la crisis humanitaria de África y Europa del Este. 

Los investigadores y especialistas de las problemáticas generadas por la movilidad humana  afirman que las condiciones de edad, género, situación social, familiar y liderazgos  priman y se imponen sobre la marcha de los procesos de amoldamiento, adaptación e integración. Jorge Pereira era joven al llegar a Suecia en 1975  tan solo con una maleta en la mano. Tenía 23 años, lo único que sabía de dicho país era que la capital se llamaba Estocolmo  y que allí residía el tenista Björn Borg, según había escuchado en el campeonato internacional de la Copa Davis/1972. Militaba en la Juventud Socialista (JS), era dirigente estudiantil, venía saliendo de la cárcel pública, lo habían despedido  de su trabajo en el  Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) y también del Instituto Tecnológico de la Universidad Técnica del Estado (UTE), donde estudiaba.

Al llegar, una vez instalado, trabaja en una fábrica de turbinas de agua, pero quedó desempleado debido a su cierre producto de una crisis económica. Entonces, volviendo a empezar todo de nuevo, se mete de lleno a un curso para aprender el idioma y luego estudia Ingeniería Industrial. Junto con ampliar su ámbito de relaciones encamina sus pasos hacia el ámbito de la salud mental, específicamente en Terapias Corporales  que aplica en programas de rehabilitación destinados a recuperar la armonía física, mental y emocional de refugiados y migrantes producto de persecuciones y represión de los regímenes militares de América Latina  y un par de años después los desplazados de Europa del Este y Africa. Durante el período de la dictadura militar llegaron a Suecia cerca de 30 mil chilenos; la comunidad extranjera mayoritaria seguida de los afganos. Se trata de una primera oleada  de carácter forzado (exiliados políticos) y una segunda de tipo voluntario; aquellos que buscaban amparo frente a la masiva cesantía que origina la implementación del modelo económico neoliberal (1974- 1982).

Su interés  respondía a una prolongación de sí mismo y su historia de vida. Más allá de su propia experiencia y la que observaba entre sus compañeros y su entorno más próximo, una pasantía en el Centro de Rehabilitación e Investigación de las Víctimas de la Tortura/ Dignity-Instituto danés / Copenhague/Dinamarca, le permite adentrarse en estas materias. Este es el primer centro de atención a víctimas de la tortura y de investigaciones sobre sus efectos físicos y psicológicos inmediatos y a largo plazo.

Además de los efectos de la represión y tortura, los exiliados  sufrían la derrota del fin de la Unidad Popular, su proyecto de vía democrática al Socialismo y la dispersión de sus partidos políticos. No soportaban sus vidas lejos de sus familiares y la patria, no vivían el presente y sus vidas estaban centradas en el pasado y en el futuro a modo de expectativa de retorno. Las barreras idiomáticas y culturales en un medio extraño retrasaban sus oportunidades  de empleo y con ello su inserción económica y social. Los que no lograban superar esta crisis podían permanecer tardes enteras mirando por la ventana hacia una calle vacía desde lo que consideraban sus “jaulas doradas”. Vivían con las maletas listas detrás de la puerta, rechazaban  su nueva realidad y sentimientos de pérdida en una suerte de “estoy aquí, pero no pertenezco”. Las depresiones, angustias, pánico y conflictos de identidad los derrumbaban una y otra vez y continuamente. Mario Toro, poeta y escritor,  exiliado 15 años en Suecia (1975-1990) aborda este desarraigo en su poema Exilio/Retorno… “en la medida que la distancia crece, el alma patria ensombrece/ Espacio de exilio, círculo cerrado/ sin patria, ni regocijo de ser de algún lado”

“El mundo entero te espera y tu raíz empequeñece”…

Alrededor de un millón de chilenos abandonó el país durante los años del régimen militar. De este total, se estima que alrededor de 200 mil correspondía al exilio político. El gobierno de transición a la democracia puso en marcha  un programa de retorno, pero  las estadísticas dan cuenta que habrían regresado no más de 30 mil. Una realidad testimonial  que posiciona a Chile a nivel internacional también como una nación de refugiados.

En 1990, luego del fin  de las listas negras y sus prohibiciones de ingreso al país, Jorge Pereira y su esposa  Patricia Valeria, chilena, también exiliada, deciden continuar su plan de vida inserto en la sociedad sueca (dos hijas, dos nietos). No tenían fuerzas para empezar todo de nuevo. Ambos participaron activamente en el movimiento de la  cooperación y solidaridad  para recuperar la democracia en Chile. Ante la organización sindical ABF y el Círculo de Solidaridad apoyaron el proyecto de apertura de Casas del Pueblo en Chile destinado a la reorganización del tejido político y social. En Suecia reciben este nombre las casas que brindan espacios para actividades de capacitación popular y reuniones de organizaciones comunitarias y grupos artísticos y culturales.

Después de quince años de ausencia, Jorge Pereira, vino a Chile con ocasión del Congreso de Unidad Socialista “Salvador Allende”, que tuvo lugar en Valparaíso (1990); la instancia que materializa la convergencia política e integración orgánica de las diversas vertientes del socialismo y la renovación. En las seccionales chilenas en Suecia, dada su condición de presidente del Partido Socialista Histórico había firmado el acta de unidad con el Partido Socialista de Chile, que deja el campo libre a los militantes en el exterior que se proponían ingresar a los partidos de la Socialdemocracia europea y otros partidos de izquierda siempre y cuando continúen compromisos de mantener vínculos con Chile y empujar políticas y programas destinados a potenciar el movimiento asociativo y la participación ciudadana.

Representando al partido de la Socialdemocracia (S) Jorge es electo Concejal y Patricia en el gobierno local. Se trata de dos cargos de alta envergadura. En estos espacios toman decisiones de la distribución presupuestaria y el quehacer en materias sociales. Al respecto se destaca que no perciben remuneraciones por lo que verdaderamente expresan una abierta vocación de servicio público.

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Este es el llamado que plantea la organización denominada “Integrationsforum Adb Trollhättanque impulsa cada vez más convencido de que los procesos de cambios surgen desde las personas y sus colectivos de entorno local.

Dicha organización genera un espacio de acogida fraterna, entrega de información, orientación y promueve los derechos humanos y su defensa. Ademas de coordinarla,  implementa la creación de otras 25 agrupaciones pares en diversas ciudades de Suecia  y preside el Foro de integración contra el racismo; un modelo de respuesta y atención ciudadana frente a la gran afluencia de refugiados y desplazados y  el resurgimiento de expresiones racistas y xenófobas por parte de los sectores más conservadores.  En Suecia, los extranjeros conforman el 17,27% de la población.

Representantes de “Integrationsforum Adb Trollhättan” han realizado varias visitas de estudio a Chile con objetivos de tomar contacto con organizaciones sindicales y comunitarias. Entre otros proyectos, han participado en cursos y talleres organizados por  la Casa del Pueblo que funciona en Talca, abordando temáticas de Democracia Local y la organización de Consejos Consultivos y Círculos de Estudios: dos herramientas orientadas hacia discusiones y consensos que permiten encauzar iniciativas y actividades hacia lo que el grupo estime prioritario De todas las que funcionaron durante la dictadura, esta es la única que se mantiene abierta.

“Hasta que tú y la patria de la historia se hagan cargo”…

Sumando 34 años de trabajo, a los 65 años, se acoge a  jubilación. No obstante continúa activo en su cargo de Concejal y su quehacer de coordinación en la oficina  en favor de los inmigrantes.  De hecho, dice que seguirá aunque esté en una silla de ruedas.

La sociedad sueca ha reconocido su entrega y compromiso.  En 2014, recibió el premio de “Derechos Humanos” que le adjudicó la Comisión de Asuntos de Derechos Humanos del Parlamento Regional de Västra Götaland y el 6 de junio de 2016, en el marco del Día Nacional de Suecia, la Comisión de Asuntos de Derechos Humanos del Parlamento Regional de Trolhettan, lo condecora con una medalla denominada “Constructor de Puentes Sociales“, contemplando una importante suma de dinero que recibe junto a la encargada de dicha oficina.

Dice que el modelo neoliberal chileno imperante  ha significado  la instauración de la desigualdad, que no es la democracia que anhelábamos, que impera la discriminación y que el fenómeno de la movilidad y los desplazamientos como uno los principales problemas  del siglo XXI ya está presente en el continente de América.  La integración de todos aquellos grupos marginados por el sistema económico como tal es la clave tanto en los países de origen y de acogida. No queda duda alguna que la transferencia de saberes y experiencias de la comunidad en el exterior es primordial. También de quienes han estudiado los pormenores del exilio y retorno. La diáspora chilena tiene la palabra.

Myriam Carmen Pinto en Chile y en Suecia. Zurdos no Diestros. Historias humanas de humanos demasiados humanos (serie). Agosto 2018
Fotografías: Colaboración de Wolfgang Schneider en Suecia y Chile; Cathrin BoströmIntegrationsforum Adb Trollhättan. Subtítulos. Poema Exilio Retorno. Mario Toro/escritor y poeta/ exiliado en Suecia 1975-1990. Nota. En el primer plano de la fotografía de grupo se observa al chileno José Isla, exiliado en Suecia/Gotemburgo y en la fotografía blanco y negro al abogado Carlos Parra, primer Embajador representante del gobierno democrático 1990 1994/ Correspondencia de exilio en libro “Amor Subversivo”/ Myriam Carmen Pinto/Ediciones Radio Universidad de Chile.- BuscaLibre.com 
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