Manzano y manzanas en las marchas. La memoria anda suelta

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Reunidos en un colectivo, prohibiéndose olvidar, recordar a solas, “ni dejarse morder por la nostalgia”,  un grupo de amigos  y compañeros de Patricio Manzano – el estudiante mártir de los trabajos voluntarios de la Universidad de Chile (1985), decidió reivindicar su memoria, hilvanar  sus historias y  plegarse a las nuevas demandas estudiantiles, simbolizando así el espíritu de la generación de los 80’s  y sus batallas por la recuperación de la Fech, autonomía universitaria y retorno a la democracia.
Se trata de un grupo de profesionales insertos en el sistema público o privado, algunos son dirigentes  ya sea de organizaciones sociales, gremiales y o políticas de distintos y variados colores. Mayoritariamente bordean años cuarentones y cincuentones y desde el 2011, empezaron a sumarse a las marchas y manifestaciones de  los estudiantes, identificándose con un enorme lienzo que dice: “Generación de los 80´s – Colectivo Patricio Manzano”, en nombre del estudiante que perdió la vida (febrero de 1985) cuando lo trasladaban al hospital desde el calabozo donde lo habían detenido, después de haber sido arrestado y maltratado a golpes y a palos y a pleno sol obligado a permanecer de pie, incluso con prohibición de beber agua durante seis horas. Era uno de los 300 estudiantes de la Universidad de Chile que respondiendo a la convocatoria de la recuperada FECH participaban en los primeros trabajados voluntarios en seis localidades de la provincia de Aconcagua que fueron interrumpidos violentamente por la represión de aquellos años.

De ellos, un total de 240 fueron detenidos. El resto logró refugiarse en capillas, iglesias e incluso en los hogares de los vecinos,  a quienes brindaban atención en consultorios de salud, ayudaban a construir hornos de barro, enseñaban canciones y poesías a los niños hijos de temporeras, apoyaban cosechas de frutas,  e incluso limpiaban gallineros y huertas.

Patricio Manzano murió a consecuencias de un infarto y la negativa policial de enviarlo oportunamente al hospital.

En un Chile lleno de prohibiciones, en pleno Estado de Sitio, respondiendo a la convocatoria de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Fech, sumados a la lucha por la democracia entre los trabajadores del campo frutícola, campesinos y pobladores rurales, constituían el primer esfuerzo movilizador de la organización estudiantil, recientemente refundada como tal.

Bautizados a fuego con la épica de este episodio que ni siquiera a los 18 años sospechaban, ahora, 26 años después,  tras reencontrarse y re -conocerse  a nivel personal y como grupo parte de esta historia, deciden reunirse en un colectivo para hilvanar una memoria pérdida, y plegarse a las demandas por una educación pública, gratuita y de calidad, asumiendo que estas son parte de una herencia de la dictadura militar. Ellos mismos se hacen llamar “Los manzaneros”, “los manzanas”, “los manzanos”, y sus actividades son las “fiestas manzanas”, “tallarinatas manzaneras”,”reuniones manzanares”; todas destinadas a reunir fondos para publicar un libro testimonial que reconstruya los hechos tal como fueron, y lograr recurrir a la justicia para que pueda esclarecer y determinar las correspondientes responsabilidades legales. Y es que no quieren que Patricio Enrique Manzano González, siga siendo un muerto más, uno más de la larga lista de los caídos anónimos que dejó la lucha desplegada por recuperar sus derechos, la libertad, y la ansiada democracia.

En 1985, la muerte de Patricio Manzano a ellos les abrió las puertas de las cárceles, anuló órdenes de expulsión de las aulas, permitiéndoles continuar y llegar a buen término sus carreras,  y en torno a su memoria, nuevamente reunirse – saliendo del silencio de un escenario político, donde ha primado el mensaje del quédense en sus casas -, significándoles una inyección de ánimo, un volver a sentirse parte del Chile que quiere recuperar el sueño colectivo. De hecho, dicen que son hijos de las marchas de 2011.

Desobediencia civil, un arma ciudadana

Los años ochenteros fueron una época pintada de blanco y negro. Las universidades estaban intervenidas. La rectoría y la dirección de todos los organismos habían pasado a manos de militares o bien civiles de confianza militar, quienes implantaron un régimen de decisión vertical. La autoridad universitaria tenía amplias facultades  para suprimir, derogar, o declarar en receso cuerpos académicos colegiados, unidades académicas, funcionarios, normativas, reglamentos, y programas de estudio. En este contexto expulsaron de las aulas a cientos y cientos de estudiantes, académicos, investigadores y jefaturas, suprimieron sedes y carreras vinculadas al área social, y luego sobre la marcha descentralizan las sedes regionales, reducen presupuestos, consolidando la privatización de la educación superior sobre las bases del modelo económico neoliberal que rige en Chile hasta los días de hoy.

A partir del 11 de septiembre de 1973, el quehacer político, militante y social estaba prohibido por decreto. La Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Fech, había sido disuelta, declarada proscrita, y reemplazada por la Fesech (Federación de Centros de Alumnos), cuyos dirigentes designados unilateralmente a dedo, adherían fielmente al régimen militar.

En 1977, articulándose y nucleándose entre ellos mismos, ya sea en grupos artístico cultural y o de promoción y defensa de derechos humanos, los estudiantes empiezan a reunirse en torno a la Agrupación Cultural Universitaria, (ACU), donde confluyen artistas, poetas, músicos y actores. También se canalizan hacia comités bajo la Pastoral Juvenil y a comienzos de los años 80, sumándose abiertamente a la lucha por el retorno a la democracia, emerge el movimiento estudiantil con demandas de tipo sectorial por la recuperación de sus organizaciones estudiantiles y autonomía universitaria.

En este contexto, a plena luz del día, dentro de la oscuridad de aquella larga noche, entre barricadas, protestas, y paros nacionales, en 1984, los estudiantes de la Universidad de Chile, los de la oposición, se convocan a  elegir a sus dirigentes mediante votaciones libres y directas, obteniendo un triunfo que los lleva a representarse en la mayoría de los Centros de Alumnos y su coordinación como tal.

Reunidos en mítines y asambleas acuerdan sus nuevos estatutos, planes de acción, estructuran sus directivas, refundando la Fech, desde su propia soberanía y legitimidad. Los dirigentes de la Fesech, habían renunciado a sus cargos designados, disolviendo su organización en junio de 1984. Significaba, por un lado, la gran derrota de la política de organización estudiantil designada, y por otro, amplificaba la amenaza que representaban los estudiantes en un escenario de movilizaciones, protestas y descontento social que hasta entonces confrontaban trabajadores y pobladores.

La respuesta de la dictadura aplicaba su estrategia de imponer orden, vía represión – versus a lo que consideraba caos. Así, a fines de 1984, una declaratoria de  Estado de Sitio, prohibía las reuniones y circular en grupos. Pero esto no fue impedimento para que la recién refundada, Fech, invitara a los estudiantes a participar en los trabajos voluntarios a realizarse en febrero de 1985.

Por una memoria viva y permanente

Venciendo el cerco de la represión,  con sus sacos de dormir y mochilas y haciendo como que no se conocían entre ellos, 300 estudiantes se dieron cita en la estación Mapocho para viajar con destino a las localidades rurales de la provincia de Aconcagua. Siete días después, en lo que sería echar abajo lo que entonces era su ilusión por un Chile más justo, fueron detenidos, tras un gigantesco operativo policial desplegado con buses, carros de seguridad y un helicóptero.

De regreso a Santiago, en los calabozos de la Primera Comisaría de Santiago, horas después, a la madrugada, Patricio Manzano, manifiesta una seria dificultad respiratorias afectado por un paro cardíaco. Un par de estudiantes de Medicina, también presos como él, lo auxilian con maniobras de reanimación, y dada la gravedad solicitan su traslado a un hospital. Mofándose de la situación, los guardias de turno  no hacen caso de este pedido, y solo al constatar la urgencia, lo suben a una ambulancia, pero no autorizan a los estudiantes de Medicina acompañarlo para continuar la asistencia médica. Murió en el trayecto. Tenía 21 años.

Sus funerales fueron una protesta. Gonzalo Rovira, entonces vice-presidente de la Fech fue detenido y relegado a una localidad nortina, y los dirigentes, Yerko Ljubetic, y Ricardo Brodsky, presidente y secretario, fueron amenazados de muerte, respectivamente.

Los años después, siguiendo su lucha democratizadora, la  Fech, exigiendo la renuncia del rector designado, convoca a un gran paro de dos meses de duración. Estudiantes, académicos y funcionarios se plegaron, paralizando entre todos completamente el quehacer universitario. La movilización obligó a las autoridades de entonces sacar al rector de la escena universitaria.

Hasta el fin de la dictadura, los estudiantes continúan su lucha por la democracia dentro y fuera de las universidades, enfrentando la represión, persecuciones y baleos con resultados de heridos, presos y muertes.

Preocupados de su propia memoria y fortalecer su identidad, las nuevas generaciones de dirigentes de la Fech, impulsaron el proyecto Archivos Fech, destinado a recopilar, construir, y conservar la documentación y material gráfico. Es un centro de documentación y biblioteca, que junto con custodiar su historia, sistematiza información y organiza actividades de debates y actos recordatorios que permitan conocer procesos históricos de relevancia y tomar decisiones informadas.

En memoria de Patricio Manzano, han organizado homenajes en Santiago y en la localidad de Los Andes; una de las sedes de los emblemáticos trabajos voluntarios de 1985. Uno de estos actos, que llamaron “Sueño de  victoria”,  tuvo lugar en los patios de la facultad de Ingeniería. Participaron en su organización el Centro de Estudiantes de Ingeniería, (CEI), la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas,  y los ex voluntarios de 1985. Unidos, todos, colocaron una placa recordatoria, plantaron un árbol manzano, y exhibieron una muestra fotográfica, posibilitando un encuentro y reencuentro entre generaciones pasadas y presentes. Fue en 2011. A partir de este, los ex voluntarios, volviéndose completamente manzanas y manzanos, acordaron dar vida al colectivo Patricio Manzano.

En las aulas de la Universidad de Chile, no debiera quedar nadie sin saber quien fue Patricio Manzano. Las nuevas dirigencias estudiantiles lo han declarado su segundo mártir, después de José Domingo Gómez Rojas, el dirigente y poeta encarcelado y muerto en prisión en 1920.

El colectivo Patricio Manzano y el Archivo Fech, protagonizan un ejercicio de memoria ejemplar y participación ciudadana. “Quienes no estuvieron, se enteren – Quienes olvidaron, recuerden – Quienes recuerden, cuenten”.

Myriam Carmen Pinto. Zurdos no Diestros (serie). Historias humanas de humanos demasiados humanos.

(diciembre 2013) GRITOgrafias..

 

Fuente apoyo informativo y fotográfico: Entrevistas a Humberto Abarca y Jorge Peña Lillo (colectivo Patricio Manzano), discursos Marcela Campos (colectivo Patricio Manzano); Información, documentos y fotografías Archivo y Centro de Documentación, Fech, fotografias funeral por Marco Ugarte, donación Archivo y Fondo de Colecciones Museo de la Memoria y los Derechos Humanos; fotografía cartel manifestación en Bruselas y gráfica (Colectivo Patricio Manzano); fotografía marchas Carteles que Hablan (serie), y 7Sur7 . Bélgica.
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