
En la plaza de los Mártires Marítimos de la Villa Italia de San Antonio, con un acto central, exposición gráfica, velatones, proyección de una obra de teatro y letreros en las fachadas de sus casas, familiares, vecinos, autoridades locales, dirigentes portuarios, pescadores, representantes de organizaciones sociales y de derechos humanos, se reunieron nuevamente este 22 de septiembre para rendir un homenaje a los cuatro dirigentes estibadores ejecutados por los militares el 22 de septiembre de 1973. Armando Jiménez Machuca, Héctor Rojo Alfaro, Samuel Núñez González y Guillermo Álvarez Cañas, militantes de los partidos Comunista, Socialista y Democracia Cristina, fueron reducidos por intentar fugarse mientras eran trasladados desde San Antonio al campo de prisioneros de Bucalemu, y dada su alta peligrosidad, según se informó por entonces a través de un bando.
La Comisión Verdad y Reconciliación (Informe Rettig) creada en 1990, desestimó esta versión oficial, considerando que sus cuerpos presentaban heridas de arma blanca y disparos post mortem y porque no había ninguna constancia de la apertura de un campo de detenidos en Bucalemu. La justicia llegó décadas después. En 2011, por estos homicidios calificados, condenó a quince y doce años de cárcel al general Manuel Contreras Sepúlveda y al teniente coronel David Miranda Monardes.

La plaza de los Mártires Marítimos tiene la forma de un barco y fue construida por la propia comunidad en el corazón de la Villa Italia en homenaje a sus mártires, quienes residían con sus respectivas familias en esta población que se construyó gracias a un proyecto que ellos mismos lideraron y materializaron en 1960. Bajo la misma modalidad de acceder a la vivienda propia a través de cooperativas, compra de terrenos a la Caja de la Marina Mercante y su descuento por planillas, también se construyeron varias poblaciones en este sector de San Antonio.
Rodrigo Tobar Astorga, presidente de la Coordinadora 22 de Septiembre de la Villa Italia, destacó en el acto que los dirigentes fueron asesinados porque se opusieron a reducir el número de trabajadores dedicados a la carga y descarga de los barcos y para quebrar la potencia organizacional del sindicalismo portuario. El dirigente Héctor Rojo Alfaro, además de dirigente nacional del Sindicato de Estibadores, ocupaba el cargo de secretario de la Confederación Marítima de Chile (Comach) y de la Federación Internacional de los trabajadores del Transporte (ITF).

Junto a los portuarios fueron acribillados, Raúl Bacciarini Zorrilla, funcionario de Investigaciones, secretario regional del Partido Socialista de San Antonio y Fidel Bravo Álvarez, integrante del GAP.
Estos crímenes se insertan en el horror bajo la dirección del coronel Manuel Contreras Sepúlveda, quien asumió a la fecha del golpe de Estado la jefatura de Zona en Estado de Sitio de la Provincia de San Antonio y la Comandancia de la Escuela de Ingenieros Militares Tejas Verdes, donde instala un campo de presos políticos al igual que en las cabañas de veraneo popular de los trabajadores de la CUT que funcionaban en el balneario Rocas de Santo Domingo. Ambos lugares han sido reconocidos como una escuela, laboratorio de la maquinaria de la represión y cuna de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA). Se suma a ello, la práctica de los vuelos de la muerte y las pesqueras de la zona que siguiendo instrucciones del genocida nazi, Walter Rauff, toman a su cargo una solución y desaparición final de un grupo de presos políticos trasladados desde los centros de tortura Londres 38 y Villa Grimaldi a San Antonio.
En 2014, por los liderazgos, valentía y legado de sus mártires, durante una jornada de paralización nacional, los dirigentes portuarios de Talcahuano, incluyeron entre sus demandas dedicar el 22 de septiembre como Día del Trabajador Portuario; una fecha para reflexionar y continuar reivindicando los derechos de este importante sector laboral.




Myriam Carmen Pinto, San Antonio, 22 de septiembre 2025.





















