Todos estamos todos entrando en la historia

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Mañana 4 de septiembre de 2022 pasará a la historia sea cual sea el resultado de la votación del Plebiscito de salida que dirime la propuesta de nueva Constitución Política, elaborada por los convencionales constituyentes, a lo largo de un año de intenso trabajo; un ejercicio inédito en nuestra historia. Nunca antes una Constitución había sido redactada por personas elegidas por voto popular, criterios de paridad, representantes de pueblos originarios y de sectores independientes, sin duda, el resultado del triunfo del protagonismo ciudadano expresado a partir de Octubre de 2019 que muchos ahora pretenden desconocer. No podemos disociar la sangre derramada, los ojos ciegos y heridos, los jóvenes presos y el accionar de las organizaciones que surgen al calor de la revuelta social, conocida también como Estallido Social, Chile Despertó, Levantamiento y o revolución callejera, una experiencia también inédita.

Hasta entonces parecía imposible siquiera mover un artículo de la Constitución del general Pinochet de 1980, un traje a la medida de los grupos empresarios que nos volvía sujetos de consumo y no de derechos. A  casi 40 años, el descontento ciudadano emerge  a la superficie, sale a flote la rabia contenida  que venía acumulándose desde el minuto uno del golpe de Estado (11 de septiembre de 1973). En Octubre de 2019, los saltos de torniquetes estudiantiles en el Metro dieron el punto de partida para luego convertirse en la expresión de miles y miles que se alzan como un solo cuerpo libre y soberano para correr numerosos cercos institucionales, principal semillero y cultivo de la desigualdad social imperante en nuestro país.

Apruebo o Rechazo por un Chile que deje de ser uno de los diez países más desiguales; por un Chile volcado hacia una economía social y de protección de la naturaleza; por un Chile con derechos a Educación, Vivienda, Salud, Previsión y Seguridad Social; por un Estado
democrático de derechos (tutela y defensoría), poder más descentralizado y ciudadano, reconocimiento de las diversidades (territorial, étnica, social, paridad). -Normas que comienzan a construir un Chile con un nuevo rostro y que mira a los ojos-; -los anhelos de quienes buscamos vivir con dignidad.

No podemos disociar lo que hemos vivido a partir de Octubre de 2019 y el Acuerdo por la Paz, firmado en noviembre de 2019 por los partidos políticos para encauzar institucionalmente la crisis social y política, dando curso a la apertura del proceso constituyente; una respuesta a las demandas de la calle que será sancionada en las urnas el 4 de septiembre de 2022. No podemos borrar esta memoria y seguir cómo si nada.

Si la opción Rechazo se impone será un retroceso a todo lo que hemos logrado. Nada garantiza que la opción «Rechazo para reformar» abra una puerta para dar respuesta a las demandas de la calle. ¿Acaso  será todo de nuevo hasta que surja una propuesta que sea del agrado de los poderes económicos y políticos? Aquí está en juego el poder de las grandes mayorías por sobre las minorías económicas y élite política. El protagonismo ciudadano en las calles ya se pronunció por los cambios y la concreción de un nuevo acuerdo social.

Yo Apruebo recuperar nuestros derechos a la salud, educación, vivienda, previsión social, es decir, vivir en Chile Digno; Apruebo  una Defensoría del Pueblo; Apruebo una Defensoría de la Naturaleza; Apruebo el derecho al agua para todos;  Apruebo el reconocimiento y derechos de los pueblos originarios, Apruebo por más democracia a la democracia. Apruebo y apruebo por garantías de estabilidad institucional y continuar avanzando por un Chile más justo y digno.

Por todo ello, YO APRUEBO ¿y tú?

Myriam Carmen Pinto. Revista Co.indicir (septiembre 2022) Basado en libro «Dignidad Nuestra», lanzado recientemente en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

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